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Luis Cordero C.147214

Luis Cordero C.147214

Telegramas sobre varios asuntos.
Luis Cordero C.147216

Luis Cordero C.147216

Poema- "Alegría a María".
Luis Cordero C.147217

Luis Cordero C.147217

Memoruandum del Presidente del Ilustre Concejo Municipal sobre la situación calamitosa de las finanzas del ayuntamiento Cuencano
Luis Cordero C.147218

Luis Cordero C.147218

"Memorandum"
Luis Cordero C.147220

Luis Cordero C.147220

Libro copiador de oficios.
Luis Cordero C.147221

Luis Cordero C.147221

Oficio enviando saludos e informando del buen trato que se ha dado a
Joaquín Chiriboga.
Luis Cordero C.147222

Luis Cordero C.147222

Oficio acusando recibo de un libro y pidiendo el envío de otros.
Luis Cordero C.147224

Luis Cordero C.147224

Correspondencia sobre varios asuntos.
Maquina falsificadora de moneda 1841

Maquina falsificadora de moneda 1841

Parte del expediente por falsificación de moneda
Monasterio del Carmen de la Asuncion

Monasterio del Carmen de la Asuncion


El Monasterio del Carmen

El Monasterio del Carmen de la Asunción de Cuenca fue fundado en base a una
cédula de Carlos II de 1679 en la que se autorizaba a las religiosas carmelitas de
Quito la fundación de un monasterio en la ciudad de Cuenca. Como para cual-
quier trámite religioso se recopilaron todos los datos pertinentes (1).

De Quito partieron las monjas fundadoras, entre ellas la Madre Catalina María de
los Angeles y la Madre Andrea de la Santísima Trinidad, sobrina nieta y sobrina
de Santa Mariana de Jesús (2).

Las monjas llegaron a Cuenca el Lo. de Agosto de 1682, fecha que se considera co-
mo la de fundación del monasterio.

Poco a poco fue adecuándose el edificio destinado a la orden y en sucesivas cam-
pañas constructivas adquirió su forma actual.

Las monjas que llegaron de Quito aportaron con algunas obras de arte(3), y lo
mismo hicieron las religiosas locales a lo largo del tiempo. De esta manera llegaron
al monasterio cuadros, esculturas, objetos de artesanía, muebles, instrumentos
musicales, figuras de nacimiento y muchas otras cosas que se acumularon imper-
ceptiblemente. Para las necesidades del monasterio se mandaron a hacer obras es-
pecíficas que satisfacían aspectos varios del vivir cuotidiano. Igualmente la cons-
trucción de nuevas partes del monasterio demandó otro tipo de obras materiales.

Si se leen las actas de las visitas arzobispales al monasterio, se observa una constan-
te actividad. Hay allí autorizaciones, consejos y otros trámites relacionados con
todos los aspectos del monasterio.

“Que se componga la cocina del Convento, haciendo una chimenea más espaciosa,
tanto para que salga el humo sin molestar a las cocineras, como para que se renue-
ve con más facilidad el aire en este local”.

“Que se hagan los cuatro Arcángeles mandados para el altar mayor y un crucifijo
más grande y perfecto para la Sacristía”

“Recuerden las religiosas la gran obligación que por la santidad de su espíritu tie-
nen de aspirar a la perfección y procuren renovar su espíritu, remover todo obs.
táculo y emplear todos los medios conducentes a tan importante y glorioso fin”.
Fuente: la pintura Popular del Carmen: identidad y cultura en el Siglo XVIII
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