En el documento se plantean dos escenarios para el debate: el primero supone la continuación de las mismas prácticas del pasado, es decir aumento de sueldos por encima de las posibilidades, subsidios, postergación del gasto social y de capital, déficits y como consecuencia con pocos avances de reducir la pobreza. El segundo escenario propone presupuestos equilibrados con medidas para generar ingresos y privilegiar el gasto social y de capital, con una evolución prudente de los sueldos y gasto corriente, un programa fiscal confiable, el aumento de la inversión pública, la confianza en el financiamiento, inversión extranjera para sostener tasas de crecimiento al 6 por ciento, la disminución de la pobreza y generación de empleo